SIN PENA NI GLORIA, TURQUÍA ELIMINADO DEL MUNDIAL

Sin pena ni gloria. Eliminado con cero puntos y cero goles a favor. Turquía volvía después de 24 años a la cita del fútbol mundial, pero fracasó apesar de contar con jugadores que en el fútbol europeo dan la hora y tienen miles de hinchas.

En lo futbolístico, Turquía no fue ni la sombra de la selección que logró el tercer lugar en Corea Japón 2002, monopolizó la pelota durante gran parte del encuentro, generó 32 remates y jugó todo el segundo tiempo con un hombre más tras la expulsión de Miguel Almirón. Sin embargo, fue incapaz de vulnerar la sólida defensa paraguaya.

Ni Güler, ni Çalhanoglu, ni Yildiz lograron romper el cerrojo australiano en la primera fecha del Grupo D y tampoco el bloque defensivo de Gustavo Alfaro, que resistió gracias al enorme trabajo de Gustavo Gómez, Omar Alderete, Juan José Cáceres y las intervenciones decisivas del arquero Orlando Gill.

Los ingresos de Baris Alper Yilmaz, Can Uzun y Deniz Gül le dieron algo más de presencia ofensiva, pero las decisiones apresuradas, la falta de claridad y la escasa eficacia terminaron condenando al conjunto europeo.

Los números reflejan a la perfección el fracaso de Turquía en el Mundial. En dos partidos, el equipo de Vincenzo Montella no logró convertir goles pese a haber intentado 62 remates (30 ante Australia y 32 frente a Paraguay). En contraste, sus rivales apenas necesitaron 16 disparos para marcarle tres tantos, una diferencia que explica la temprana eliminación de una selección que llegaba con grandes expectativas y terminó pagando muy cara su falta de eficacia.

La convocatoria turca reunía a varios de los futbolistas con mayor proyección del fútbol europeo. Arda Güler y Kenan Yildiz representan el futuro de la selección, mientras que jugadores experimentados como Hakan Çalhanoglu y Merih Demiral debían aportar liderazgo en un plantel con aspiraciones importantes.

Sin embargo, ninguno logró asumir el protagonismo esperado. Turquía mostró una circulación lenta, excesiva dependencia de las individualidades y muy pocas soluciones colectivas cuando los rivales le cerraron los espacios.

La eliminación vuelve a dejar a Turquía muy lejos de su mejor actuación histórica. Tras participar por primera vez en 1954, cuando alcanzó la fase de grupos, el gran momento llegó recién en el Mundial de Corea-Japón 2002.

En aquella edición fue una de las grandes revelaciones: superó la fase de grupos, eliminó a Japón en octavos, derrotó a Senegal en cuartos con un gol de oro de İlhan Mansız y solo cayó en semifinales frente a Brasil. Luego se quedó con el histórico tercer puesto al vencer a Corea del Sur.

Veinticuatro años después de aquella campaña inolvidable, el regreso mundialista terminó siendo una enorme decepción. Con una de las generaciones más talentosas de su historia reciente, Turquía volvió a despedirse antes de tiempo y dejó la sensación de haber desaprovechado una oportunidad que parecía ideal para volver a competir entre las mejores selecciones del mundo.

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