Cabeza a cabeza Bélgica no pudo con Irán y sumó su segundo punto. Fue 0-0 en Los Ángeles Stadium y muy pobre para una selección europea que en el papel era candidato para pelear hasta los cuartos de final de la Copa del Mundo 2026. Sin embargo, la competividad de Irán es para el aplauso y hay que resumir el deseo de no perder.
El once asiático obligados a ir y volver desde Tijuana a EE UU en menos de 24 horas para disputar sus partidos por las restricciones de Trump, es para aplaudir. Tras dos partidos, sigue invicto y depende de sí mismo para estar en la siguiente ronda. La verdad, sería una gran hazaña elogiable y épica.
Irán puede llegar a más, si fuera ambicioso. Sobre todo cuando se quedaron con un jugador más durante media hora ante Bélgica, una de las decepciones del torneo. Y si Irán llegó a Los Ángeles en la víspera del duelo, Doku abandonó California unas horas antes. El del City, con permiso de Rudi Garcia, ha regresado a Bélgica por unos días para ver el nacimiento de su hijo y volverá a Estados Unidos después de que su mujer dé a luz.
García, apostó por meter a Lukaku desde el arranque. Su sola presencia complica a las defensas rivales, sin embargo, esta vez no fue salvador. Y más bien, se salvó de ser expulsado. Habían pasado ni tres minutos cuando el delantero vio una amarilla, casi naranja, por golpear con la plancha a Beiranvand al intentar rematar un centro de De Bruyne.
Con Lukaku hundiendo en área a la defensa iraní, Bélgica solo sufrió a balón parado. En dos faltas, los asiáticos metieron en problemas a unos diablos rojos que cuentan con un ángel en la portería.
Courtois detuvo un remate durísimo de Kanaani y Taremi sí batió al madridista en una jugada ensayada espectacular, pero el capitán persa, tenía media nalga en fuera de juego y el VAR anuló su gol.
Dos sustos para una Bélgica que había sido mejor y pudo irse en ventaja. Sin embargo, otra vez la definición y efectividad le pasa factura.
En el complemento, Bélgica reclamó una roja para el recién incorporado Jahanbakhsh en una jugada muy similar a la que protagonizó hace solo unos días Messi ante Argelia, cuando le clavó los tacos en el gemelo a un rival. La víctima, Trossard, se retorció de dolor en el suelo y le enseñó al árbitro su media rota, pero la jugada se peritó de la misma manera: ni amarilla ni revisión del VAR. Hay que agradecer que en este Mundial se está manteniendo los criterios y reforzando las primeras decisiones arbitrales. A simple vista, no parece tan difícil.

Si Courtois fue clave en la primera parte, Beiranvand respondió con un recital en la segunda y una de las paradas de la década. De Bruyne le regaló el gol a De Cuyper en el área pequeña con el portero ya vencido, pero en un ejercicio de fe inusitada, el iraní, desde el suelo, estiró el brazo y detuvo milagrosamente un tanto cantado. Una acción clave que desconectó a Bélgica. Sobre todo a Ngoy, que se quedó dormido al intentar darle un pase atrás a Courtois, dejó la pelota muerta y acabó expulsado por evitar que Taremi se quedara solo ante el portero.
Bélgica con diez jugadores se replegó, pero Irán fue incapaz de lanzarse por la victoria. El conjunto belga dominó en ataque con 23 disparos frente a los 7 de Irán, aunque sin acierto.
Bélgica probó más a portería (7 disparos entre los tres al poste) que Irán (3), sin conseguir superar al guardameta. Courtois y Beiranvand repelieron lo poco que les llegó en la última media hora y la sensación fue de que ambas selecciones prefirieron no arriesgar y dar por bueno el empate. Ahora ambas selecciones dependen de sí mismas en la tercera jornada para clasificar.
Bélgica con dos puntos, tendrá que ganarle a Nueva Zelanda. Mientras que Irán con 2 unidades, tendrá su final ante Egipto que logró una paridad ante los belgas en la primera fecha.

