Sebastián Beccacece está feliz y no es para menos. Ecuador, la selección que dirige le acaba de ganar a uno de los bravos de Europa: Alemania. Por eso, el técnico argentino después del gol de Gonzalo Plata y la clasificación como mejor tercero de la ‘Tri’ corrió para abrazarse con su esposa e hijas en la tribuna occidente del Estadio de New Jersey.
Era el desahogo deseado, el hecho de «tapar bocas» que pedían su salida tras el tropiezo con Costa de Marfil y el empate 0-0 con Curazao. Beccacece era mirado como causante que Ecuador se vaya a pique en el Mundial 2026, cerca del abismo de la eliminación. Sin embargo, lograr algo importante con la selección de Ecuador le vino como anillo al dedo.
Ecuador ha logrado dar un giro radical a una situación que parecía adversa en la fase de grupos del Mundial 2026. Tras un inicio irregular, pero consiguió una victoria de alto impacto ante la cuatro veces campeona del Mundo, Alemania en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. Resultado que le permitió sellar su clasificación a los dieciseisavos de final como uno de los mejores terceros del certamen. El triunfo no solo significó una inyección de confianza deportiva, sino también un desahogo emocional para el plantel y su comando técnico.
En la previa Sebastián Beccacece era particularmente tenso. El estratega argentino había sido uno de los principales blancos de cuestionamientos por parte de la prensa y de la afición ecuatoriana. Incluso, en medio de la presión, el propio entrenador había deslizado que pondría su cargo a disposición al término de la Copa del Mundo, en caso de no cumplir los objetivos.
Sin embargo, Ecuador logró una remontada histórica ante Alemania, selección cuatro veces campeona del mundo, convirtiéndose en la primera nación sudamericana —excluyendo a Argentina y Brasil— en derrotar a los germanos en una Copa del Mundo. Además, se trata de la primera victoria de la ‘tri’ ante una selección campeona del mundo en un Mundial, un hito sin precedentes para el fútbol ecuatoriano.
“Esto no es lo que significa para mí”, señaló ante la pregunta sobre lo que representaba vencer a Alemania. “Esto significa para el pueblo”. El entrenador insistió en que el triunfo debía ser entendido como una alegría colectiva. “Es para el Ecuador. Los jugadores le regalaron una alegría enorme al pueblo”, añadió, visiblemente emocionado tras la clasificación conseguida.
Beccacece dejó la frase más resonante de la jornada, directamente vinculada al contexto de presión que vivió en los días previos: “Que la dejen disfrutar y que dejen celebrar”, expresó antes de retirarse a pie de la cancha.

La clasificación de Ecuador a los dieciseisavos de final representa apenas la segunda vez que el país supera la fase de grupos en un Mundial. La primera ocurrió en Alemania 2006, cuando la ‘tri’ avanzó tras vencer a Polonia y Costa Rica, antes de ser eliminada por Inglaterra en octavos de final.
En esta ocasión, el equipo ecuatoriano no solo logró avanzar nuevamente de ronda, sino que además lo hizo tras una victoria histórica ante uno de los gigantes del fútbol mundial, lo que eleva el impacto del resultado en su trayectoria internacional.
