El Club Atlético Lanús escribió una página dorada en Brasil al vencer 3-2 a Flamengo en una final vibrante, coronándose campeón de la Recopa Sudamericana 2026. Con carácter, fe y goles en el alargue, el equipo argentino selló una hazaña imborrable en el templo del fútbol carioca.

El conjunto dirigido por Mauricio Pellegrino demostró que el fútbol sigue premiando la fe y la inteligencia por encima de los millones. Mientras Flamengo pagó 47 millones de dólares por Lucas Paquetá y presume uno de los planteles más costosos del continente, el plantel completo de Lanús está valuado en 43 millones. Fue, literalmente, la victoria de David sobre Goliat.
En el mítico Maracaná, el modesto equipo argentino derrumbó al poderoso campeón de la Libertadores y conquistó su cuarta corona internacional. Bajo la lluvia, en un duelo cambiante y lleno de drama, Lanús se impuso 3-2 en tiempo extra tras haber ganado 1-0 en la ida.

Rodrigo Castillo abrió el marcador en el primer tiempo con un remate que silenció a más de ochenta mil aficionados. Flamengo reaccionó con jerarquía y dio vuelta el resultado gracias a los penales de Giorgian de Arrascaeta y Jorginho. Con el 2-1 en los 90 minutos, todo debió definirse en la prórroga.
La tensión fue máxima en el alargue. José Canale igualó con un cabezazo y encendió la esperanza. En la última jugada, Dylan Aquino recuperó la pelota ante Pulgar, corrió toda la cancha y venció a Rossi con una definición precisa. Lanús campeón de la Recopa Sudamericana y autor de otro Maracanazo que quedará en la historia.

Con esta conquista, el Granate suma su cuarto título internacional tras la Copa Conmebol de 1996 y las Copas Sudamericanas de 2013 y 2025. Una vez más, su historia se escribe con coraje, humildad y gloria.
Datos del partido
Lanús tuvo 46 por ciento de posesión y remató trece veces al arco, seis con destino de gol. Flamengo dominó en terreno y pelota, pero no en efectividad. Nahuel Losada fue clave bajo los tres palos, con atajadas determinantes antes del tiempo extra.

Castillo, Aquino y Canale fueron los héroes de la noche, mientras De Arrascaeta sobresalió en el conjunto brasileño. En la tribuna, miles de fanáticos cariocas quedaron en silencio ante una gesta que recordó lo esencial del fútbol. No gana siempre el más rico, gana el que más corazón pone.
