«Esa foto donde estoy luchando contra Cannavaro y Maldini es la más hermosa que he visto y la más bonita que me han hecho».

–Ronaldo Nazario–

“La foto más hermosa de Ronaldo: cuando el Fenómeno chocó contra una muralla italiana”
Hay fotografías que cuentan más que un partido entero. La que Ronaldo Nazario define como “la más hermosa” de su carrera pertenece a un Brasil–Italia amistoso disputado en Lyon, en 1997, y captura al Fenómeno en plena batalla con dos gigantes de la defensa: Paolo Maldini y Fabio Cannavaro. En la imagen, el brasileño cae o forcejea entre ambas camisetas azzurri, con el balón suelto y los tres cuerpos en tensión, componiendo una estampa tan violenta como estéticamente perfecta.


Aquel duelo, un 3-3 vibrante, fue mucho más que una simple preparación para el Mundial: fue el escenario en el que el mejor delantero del planeta se midió a una de las parejas de centrales más temidas de la época. Cannavaro ha confesado que esa noche entendió por qué todo el mundo hablaba de Ronaldo como un fenómeno: ni él ni Maldini lograron neutralizar del todo su potencia, su velocidad ni su cambio de ritmo, y el respeto que le profesaron desde entonces se convirtió en admiración.


Lo fascinante es que, para Ronaldo, la foto ideal no es un gol ni un trofeo alzado al cielo, sino ese instante de choque y resistencia entre dos defensores legendarios. En esa fracción de segundo están condensados el vértigo de los años 90, el duelo entre talento y oficio, y la sensación de que el fútbol también se explica en las batallas cuerpo a cuerpo, cuando el genio ofensivo se atreve a desafiar a la muralla perfecta. Quizás por eso, más de dos décadas después, aquella imagen sigue siendo una de las postales más poderosas que haya dado este deporte.

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