A cuatro meses del pitazo inicial del Mundial 2026, una de las zonas más futboleras y emblemáticas de Estados Unidos se queda sin su gran fiesta. Nueva York y Nueva Jersey cancelaron el Fan Fest oficial de la FIFA, un golpe inesperado para miles de aficionados que soñaban con vibrar al ritmo del torneo más grande del planeta.

Factor decisivo
La decisión fue tomada por la nueva gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, quien revocó el plan impulsado por su predecesor, Phil Murphy. El megaproyecto prometía un espacio gratuito y multitudinario para los fanáticos durante todo el torneo, pero las preocupaciones por los altos costos de seguridad y logística hicieron que la mandataria buscara alternativas más sostenibles.
Según estimaciones oficiales, la seguridad del evento podía superar el millón de dólares por día, una cifra que encendió las alarmas sobre el impacto en los contribuyentes locales. La gobernadora optó por redirigir los recursos hacia iniciativas más pequeñas y descentralizadas, con una inversión de 5 millones de dólares para llevar actividades relacionadas con la Copa del Mundo “a todos los rincones de Nueva Jersey”.

Experiencias locales
En lugar del Fan Fest oficial, el público podrá disfrutar de eventos alternativos, como una zona para fanáticos con boleto en el Centro Nacional de Tenis Billie Jean King de la USTA, en Queens, del 17 al 28 de junio, y una villa para fanáticos asociada con Telemundo en el Rockefeller Center, del 4 al 19 de julio.
Aunque ninguno de estos espacios cuenta con el sello oficial de la FIFA, buscan mantener viva la pasión mundialista en la región que acogerá ocho partidos, incluyendo la gran final en el MetLife Stadium.

Patrón que se repite
La cancelación no es un caso aislado. La FIFA aspiraba a organizar Fan Fests gratuitos en todas las ciudades sede, pero esa visión se ha ido desvaneciendo. Varias urbes están reduciendo o recortando drásticamente sus festivales debido a los costos y las complicaciones logísticas.
En la Bahía de San Francisco, por ejemplo, las autoridades consideran achicar sus planes tras recibir un calendario de grupos sin selecciones de alto perfil ni figuras mediáticas. El modelo de las grandes fan zones centralizadas parece dar paso a una nueva estrategia: eventos más locales, medidos y de bajo impacto fiscal.

Cambia la fiesta
Así, mientras Nueva York y Nueva Jersey se preparan para recibir los juegos más importantes del torneo, los aficionados tendrán que buscar nuevas formas de vivir el Mundial fuera de los estadios. Puede que no haya un gran Fan Fest oficial, pero la fiebre futbolera, esa que transforma avenidas y plazas en canchas improvisadas, promete igual desbordarse en cada rincón de la Gran Manzana.
