Senegal campeón de África en una final de locura ante Marruecos

Entre la polémica, los nervios y el heroísmo, Senegal se consagró campeón de la Copa Africana de Naciones tras vencer 1-0 a Marruecos en el estadio Prince Moulay Abdallah. Pape Gueye firmó el gol de la gloria en la prórroga, pero el gran líder fue Sadio Mané, quien sostuvo al grupo en medio del caos y volvió a guiar a los “Leones de la Teranga” a la cima del fútbol africano.

La primera parte fue una batalla táctica. Marruecos, empujado por su gente, dominó la posesión y buscó lastimar por las bandas con Hakimi y Ezzalzouli, mientras que Senegal apostó a la velocidad y la contundencia en las transiciones. Bounou y Mendy, atentos, mantuvieron el cero en cada área.

El segundo tiempo elevó el voltaje. El intercambio fue constante, con llegadas en ambos lados y errores que mostraban el desgaste. Ayoub El Kaabi desperdició una ocasión clarísima para abrir el marcador y, en el cierre, llegó el momento más controvertido: una acción entre Seck y Hakimi terminó con penal sancionado a favor de Marruecos tras la revisión del VAR.

La decisión desató un caos inédito. El técnico senegalés Pape Thiaw pidió a sus jugadores abandonar el campo en señal de protesta, y el partido quedó detenido varios minutos. Fue entonces cuando apareció la voz de liderazgo de Sadio Mané: el capitán calmó los ánimos, llevó a sus compañeros de regreso y permitió que el juego continuara entre un ambiente eléctrico.

Cuando el reloj marcaba los 112 minutos, Brahim Díaz falló el penal con un intento de definición picada detenido por Mendy, que se convirtió en héroe. Apenas minutos más tarde, Gueye aprovechó un error de Marruecos en la salida y selló el 1-0 con un derechazo inatajable. El rugido de los “Leones de la Teranga” se escuchó de punta a punta del continente.

Marruecos lo intentó hasta el final, incluso con un remate al travesaño de Aguerd, pero Senegal resistió con carácter y oficio. Tras 120 minutos de pura tensión, el pitazo final desató una fiesta dorada en Dakar y una nueva página gloriosa para un equipo que ya domina el fútbol africano.

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