Alianza Lima devolvió el golpe y venció a San Martín en la Liga Nacional de Vóley

El sentimiento íntimo y la jerarquía aparecieron cuando más la necesitaban. Alianza Lima respondió el golpe recibido en la ida y venció por 3-1 a Universidad San Martín (25-15, 18-25, 25-18, 27-25) en el duelo de vuelta, un resultado que le permite aún soñar con alcanzar el tricampeonato en la Liga Nacional de Vóley, que quedó reservada  para un tercer y decisivo encuentro.

Después de un primer enfrentamiento que había dejado dudas en su funcionamiento, el equipo dirigido por Facundo Morando ingresó a la cancha del polideportivo de Lucha Fuentes con otra actitud.  Desde el saque inicial impuso agresividad, presión y ritmo. Las íntimas tomaron el control   y obligaron a las Santas a jugar incómodas, lejos de la versión sólida que mostraron hace una semana.

En medio de este dominio emergió la figura de Elina Rodríguez durante el primer set. La  atacante apareció por las puntas con determinación, desarmando la resistencia rival y encontrando ángulos precisos cuando el bloqueo  parecía sólido. Desde el servicio también  marcó diferencia, su saque potente rompió la recepción contraria   y castigó con inteligencia  en el momento en que el partido más lo exigía.

 

Pero el triunfo también llevó la firma de Yanliz Féliz. La dominicana apareció en los pasajes de mayor tensión y se transformó en otra vía de escape para la ofensiva blanquiazul. Atacó con autoridad por las bandas y su potencia inclinó la balanza  justo cuando San Martín insinuó reacción.

No todo fue sencillo para Alianza. Durante el armado, María Alejandra Marín no logró encontrar continuidad ni precisión en varios momentos del encuentro. La colombiana lució imprecisa en la distribución y el ataque íntimo perdió variedad, sobre todo cuando el duelo entró en tramos de máxima tensión. Fue entonces cuando desde el banco llegó una decisión clave.

Facundo Morando apostó por Doris Manco y la respuesta fue inmediata. La voleibolista de 19 años, con temple y claridad, ordenó el juego, aceleró cuando era necesario y repartió con criterio. La colombiana manejó el partido con inteligencia y atrevimiento de líder.

Dentro de esa estrategia apareció otro argumento contundente: las cojas de Clarivett Illescas. Su rapidez rompió tiempos de bloqueo, abrió grietas en la defensa rival y recordó por qué sigue siendo una pieza fundamental en partidos decisivos.

San Martín intentó responder con oficio en el segundo parcial  y emparejó el trámite. Tuvo pasajes de buen momento, con la potencia de Fernanda Tomé y Aixa Vigil, pero el cuadro blanquiazul ya había encontrado un ritmo de juego difícil de desequilibrar.  En el tercero retomó el control con energía defensiva y contundencia en el ataque. El cuarto set fue una batalla de nervios, punto a punto, hasta que la jerarquía del equipo victoriano apareció en el cierre para sellar el triunfo.

El 3-1, celebrado por jugadoras e hinchada, fue más que una victoria, Alianza se reencontró con su mejor versión colectiva y se regaló   una oportunidad de pelear por la corona. La final aún no tiene dueña, todo se resolverá el próximo domingo , con dos equipos con hambre de gloria y convencidos de que el título les pertenece.

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