Alianza Lima vence a San Martín y conquista el tricampeonato en la Liga Nacional de Vóley

El duelo exigía carácter. Y Alianza Lima respondió como lo hacen los equipos que saben el peso de la historia.  En un partido que se extendió hasta el límite de las emociones, las blanquiazules vencieron a Universidad San Martín por 25-20, 24-26, 25-22, 19-25, 15-13 y sellaron un tricampeonato que confirmó su dominio en la Liga Nacional de Vóley.

La final, como dictaba, fue exigente desde el primer saque. El ambiente en las tribunas presionaba y en la cancha no había margen para errores. San Martín mostró que no estaba dispuesto a ceder la corona sin pelea. Los saques dirigidos buscaron incomodar la recepción rival y el ataque potente puso a prueba a la defensa blanquiazul. En este escenario de alta tensión, aparecieron las figuras de Alianza Lima

La atacante Isabel Sánchez asumió la responsabilidad cuando el encuentro lo demandaba. Sus remates, llegaron con potencia y dirección.  Pero, el equipo requería más fuerza para doblegar el sistema defensivo de San Martín.

El partido creció en intensidad. Intercambios largos, puntos disputados y errores forzados levantaron al público. En ese contexto, la argentina Elina Rodríguez tuvo un inicio irregular. Sus ataques nos lograban penetrar con claridad el sólido bloqueo de Gina López y Geraldine González, y tampoco dañar la defensa.

La respuesta de Alianza llegó desde el banco. El ingreso de Yanlis Féliz le dio un nuevo aire a Alianza. Su potencia desbordó la defensa santa, pero su habilidad para elegir ángulos  y resolver balones complejos lo que marcó la diferencia. La atacante dominicana  terminó convirtiéndose en la gran figura ofensiva.

En una noche de ajustes y respuestas, San Martín también respondió.  Movió sus piezas y encontró en Brenda Lobatón una variante ofensiva importante, capaz de aportar equilibrio. A su lado, la experiencia de Angélica Aquino marcó presencia en los tramos decisivos, sosteniendo la recepción y con soluciones en el ataque. Su presencia fue clave para estirar la definición hasta el quinto set.

La final se convirtió entonces en un duelo táctico, de lectura permanente desde ambos bancos. La aliancista Rodríguez, lejos de quedarse, encontró su revancha. Volvió al campo con otra disposición, más agresiva y precisa. Sus ataques comenzaron a hacer daño. El margen de error era mínimo y cada punto tenía peso de definición.

La opuesta Maeva Orlé sin el protagonismo de otros encuentros, demostró su capacidad para resolver balones altos en los momentos de presión. Sus diagonales y remates se convirtieron en una vía de escape cuando el sistema ofensivo se veía presionado por las santas.

 

El dominio íntimo también se construyó en el centro de la red. Clarivert Illescas y Diana de la Peña levantaron una muralla firme. No solo bloquearon con eficacia, frenando los ataques de San Martín, sino que también fueron una opción en ofensiva. Las cojas de Illescas, ejecutadas con precisión, llegaron cuando las íntimas más lo necesitaban.

En la construcción del juego, la figura de María Alejandra Marín fue clave. La armadora colombiana manejó los tiempos del partido, distribuyendo el balón con criterio. Cuando el encuentro se tornó complejo, fue ella quien ordenó, pausó y volvió a construir.

San Martín no dejó de competir. Su intensidad sostuvo el partido hasta el final. Cada set fue una batalla punto a punto, con un equipo que defendió, bloqueó y atacó con convicción. Empujó la serie hasta el quinto set y obligó a Alianza a mostrar su mejor versión.

Y fue allí, en el desenlace, donde apareció la jerarquía. Alianza ajustó en defensa y encontró mayor fluidez en su juego colectivo.  En el último set, la diferencia fue mínima, pero suficiente.

El punto final desató la celebración. No fue solo el cierre de un partido, sino la conquista de un tricampeonato, con un equipo que aprendió a ganar y mantenerse en la cima.   En el Polideportivo Lucha Fuentes, Alianza Lima no solo celebró un título, consolidó una era en el vóley peruano.

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