España empieza a agarrar mejor fútbol y contundencia. La Furia Roja destrozó a Austria a media máquina con doblete de Mikel Oyarzabal y un tanto de Pedro Porro para estar presente en los octavos de final de la Copa del Mundo.
Fue 3-0 claro y justo para que España empiece a tomar brillo y ser considerado candidato en Los Ángeles, donde los sueños se hacen realidad, muy cerca de Hollywood.
Tres datos récord interesantes para la Selección de Luis De La Fuente. El primero que Mikel Oyarzabal igualó con 29 goles a Fernando Hierro como sexto máximo goleador de España. El segundo que han pasado 5,835 días desde que España superó una fase previa y de eliminatoria directa en un Munidal desde la final de 2010 hasta hoy con Austria.
Tercero: Unai Simón ya tiene el récord de más minutos sin encajar un gol en la historia del Mundial.

El técnico alemán Rangnick que dirige a los austriacos dispuso un sistema táctico como si jugara ajedrez pero ofensivo desde lo que se pensaba.Subir y bajar continuo desde los laterales. Tratando de impedir que los jugadores de mayor talento español le hagan daño.
De La Fuente sacrificó algún jugador pero teniendo siempre la visión del arco rival. Y España tenía que sacar o mover a los zagueros de su zona de confort. Primero fue Di Olmo que tenía que bajar a recoger el balón y ahí surgió la magia.
El primer gol fue a los 36 minutos, servicio de cabeza de Cuccurella para el festejo de Oyarzabal. Hasta ahí justo para la Furia que lo buscó desde el arranque.

En el complemento, España de protagonista con Austria que no inquietaba tanto. Hasta que a los 66 minutos Pedro Porro puso el 2-0 tras servicio de Baena.
Y el tercero vendría ya producto de la inercia y la dupla que se entiende a la perfección. Cuccurella para Oyarzabal para el doblete del jugador de Real Sociedad que sigue dando que hablar en el bloque ofensivo de España.
En líneas generales. La Furia Roja ya cambió el chip. Se acabaron las dudas y los cálculos de la primera fase.. Y apareció España de verdad. La que acelera el balón hasta marear al rival, la que presiona como si el oxígeno si se acabara. La que defiende con una seriedad que empieza a dar tanto miedo como su juego con el balón en los pies.
