Fue por lana a Austria y salió trasquilado. El Celtic vivió uno de sus episodios más oscuros de los últimos años. Un papelón o pesadilla. Llevaba tres en la bolsa pero recibió cinco. Tres festejos a favor que se convirtieron en cuatro, a los 21 minutos con McGregor que dejaba a los escoceses con pie y medio en la próxima fase liga de la Champions con 0-4 de ventaja. Sin embargo, el LASK logró una reacción extraordinaria y remontó con un resultado final de 5-1. Increíble.
El cuadro bravo de Escocia con su técnico Martin O’Neill, necesitará mucho tiempo para procesar lo vivido por su equipo en tierras austriacas. Una desconexión total en los minutos más importantes donde se suponía ingresos económicos muy jugosos que ahora el Celtic ve como se esfuman de las manos.

El LASK comenzó a soñar cuando Usor marcó el empate antes del descanso. Una dosis de optimismo a pesar de que la hazaña aún se veía demasiado lejana.
En el arranque del complemento, 48 minutos, Usor habilita al diez Robert Ljubicic para el 2-1 de los locales que a los 58 minutos ya se ponían 3-1 con el festejo de Adeniran. Media hora por delante, de asedio continuo, para buscar el gol que forzarse la prórroga. Y llegó a los 91 minutos, en el epílogo, con Florian Flecker. El VAR terminó de validar su posición y lo más difícil ya se había logrado.
En la prórroga se mantuvo la tendencia. Solo el LASK fue capaz de buscar el gol. Y finalmente, Adeniran se terminó de poner la capa de héroe con un excelente disparo que significó el 5-1, uno de los goles más importantes en la historia del LASK.
Y la fiesta pudo ser aún mayor, porque Sinisalo le detuvo un penal al propio Adeniran. Aun así, fueron el sexto hasta que se escuchó el pitazo final. Mal Celtic que no mostró energía, ni ganas para despertar de esta penosa pesadilla en Austria.
