Parejo, duro y disputado. El derbi de Manchester tuvo un ganador. La City sin Pep Guardiola pero con Enzo Maresca tuvo que dejar sangre, sudor y lágrimas para ganar 0-1 en Old Trafford con gol de Erling Haaland. El ‘Tanque’ noruega ya le hizo 9 goles a United superando al Kün Aguero y Wayner Rooney.
En el primer Derbi de Mánchester fue más práctico que vistoso. Milagroso. Sin Foden (durante 67 minutos), con Erling Haaland y Donnarumma como héroes, y aliándose con los postes, el Manchester City conquistó Old Trafford hasta con diez jugadores.

El poste le negó el 1-0 a Rashford y el 1-1 a Mainoo… y Donnarumma el agónico tanto del empate a Mbeumo. ¡En el minuto 95! Los citizens resistieron primero con dos brillantes Nunes y Guéhi en defensa, y terminaron asaltando un Teatro de los Sueños revuelto gracias al italiano. Polémica aparte, el Manchester United fue incapaz de superar su superioridad numérica durante 70 minutos y son, con 4 puntos, 13º.

A pesar de que Enzo Maresca, que dio entrada a Iliman Ndiaye para la segunda mitad, no renunciase a ganar, parecía impensable que los citizens pudieran sacar algo positivo del Teatro de los Sueños.
Los segundos 45 minutos empezaron de la misma forma que terminaron los primeros: del poste de Rashford al de Kobbie Mainoo. Dieron un paso al frente los de Michael Carrick y, tras el segundo poste de la tarde, protagonizaron varios acercamientos, cada vez más peligrosos, sobre la meta de Gigio Donnarumma. Y cuando peor pintaba para el Manchester City, apareció el de siempre.
Haaland, quién si no, obró el milagro skyblue en Old Trafford. De primeras su tanto, pasada la hora de partido, no subió al marcador. Y cuando lo hizo, fue tras una larga revisión del videoarbitraje y con algo de polémica. Mientras que Dorgu habilitaba milimétricamente al cyborg noruego, el que sin lugar a dudas partía de posición antirreglemantaria era Enzo Fernández. El argentino, que se lanzó en plancha, no llegó a tocar el balón y el 0-1 era legal. Al menos, según la Premier League.

Si Haaland fue el héroe en la portería rival, Donnarumma lo fue en la propia. El Manchester City pudo vivir los compases finales de encuentro con la tranquilidad que la habría dado el 0-2 de Enzo Fernández. Esta vez, el poste se alió con Lammens, providencial metiendo la yema de los dedos.
