Papelón, verguenza e impotencia. Rijeka fue testigo de la goleada histórica a Croacia a manos de Inglaterra. Luka Modric, que volvía a la titularidad tras descansar ante España, lo vivió en primera persona… y no se mordió la lengua.
«Es difícil encontrar una explicación para una actuación como esta sin duelos, faltas, agresividad, falta de unidad… Llevo aquí 20 años, ¡pero por primera vez siento vergüenza después de un partido!», comenzó diciendo el capitán de la selección ‘ajedrezada’. «Se puede perder porque, ahora mismo, son mejores. Pero perder así y arruinar la reputación que hemos ganado con los años es inaceptable. Me siento muy avergonzado».
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Ya en un tono más reflexivo, trató de explicar lo sucedido. «No se puede jugar al fútbol de esta manera. La sensación era que teníamos cuatro o cinco jugadores menos. Fue una noche catastrófica», remarcó. «No debemos culparnos unos a los otros ni buscar culpables, sino estar unidos. Nunca había tenido esta sensación después de un partido».
El futuro más próximo no es el más alentador: toca recibir a España tras la goleada recibida en el Pizjuán. «Necesitamos unidos porque nos espera otro partido difícil. Y necesitamos mostrar nuestra verdadera naturaleza, que hay rencor y orgullo en nosotros, deseo, voluntad, unidad, que no se puede perder de la noche a la mañana. Jugar así es inaceptable. Hoy hubiésemos perdido hasta con un equipo de Tercera división».

El clima en Rijeka, repleto de niños, fue amigable. Pero, aun así, Modric quiso pedir perdón. «Esperamos que los aficionados de Split estén con nosotros, nos apoyen y que les devolvamos eso de la mejor manera posible. En primer lugar, con espíritu de lucha, siendo luchadores en el campo, que siempre hemos sido, podemos devolver eso. Hoy fue preocupante».
