Adidas cierra su historia con Alemania y nada menos con una camiseta que llama poderosamente la atención. Negra, dorada y con el Trefoil en el pecho, la última camiseta de la marca para la Mannschaft parece llegar desde otra década. El antiguo escudo de la DFB, las tres franjas y los pequeños rombos que recorren el diseño convierten la despedida en un ejercicio de memoria.
Después de 72 años vistiendo a Alemania, Adidas se marcha con una camiseta que no necesita explicar de dónde viene. Desde 1954, las tres franjas han acompañado a la Mannschaft en sus mejores noches y también en sus derrotas más dolorosas. Cuatro Mundiales, varias Eurocopas y más de siete décadas después, la alianza tiene fecha de caducidad.
La última camiseta de Alemania de color negro con detalles en la parte de adelante.
El negro ocupa prácticamente toda la camiseta. Sobre él aparecen las franjas doradas, construidas a partir de pequeños rombos, mientras el blanco aparece en las tres líneas de las mangas y en parte del cuello. El antiguo escudo de la Federación Alemana de Fútbol comparte protagonismo con el Trefoil, uno de los símbolos más reconocibles de la historia de Adidas.
Los rombos tienen, además, una lectura que mira hacia abajo, hacia el lugar donde empieza realmente el fútbol alemán. Adidas explica que representan a los más de 24.000 clubes que forman la base de este deporte en el país. La selección aparece así como la cima de una pirámide mucho más amplia.
Cuando Alemania levantó el Mundial de Suiza en 1954, Adidas ya estaba allí. Aquel triunfo, conocido como el Milagro de Berna, fue el primer gran capítulo de una relación que acabaría atravesando generaciones enteras. Llegaron después los Mundiales de 1974, 1990 y 2014, además de las grandes noches de la Eurocopa.
La última camiseta de Alemania con Adidas
Durante todo ese recorrido hubo algo que apenas cambió: las tres franjas. Por eso la decisión de la DFB de romper con Adidas para firmar con Nike no fue recibida en Alemania como un simple movimiento empresarial. Cuando la Federación anunció el cambio en 2024, la discusión adquirió una dimensión mucho más emocional.
Nike entrará en escena el 1 de enero de 2027 con un acuerdo hasta 2034 y una cifra cercana a los 100 millones de euros anuales. Adidas, mientras tanto, prepara su última aparición.
La historia tenía otro final previsto. Alemania iba a comenzar la etapa de Jürgen Klopp recuperando uno de los uniformes más reconocibles de su archivo: la camiseta verde de 1990, la que acompañó al equipo campeón del mundo en Italia. El DFB había anunciado su regreso para el estreno ante Países Bajos, pero el plan se encontró con las normas de equipación de la UEFA. El reglamento obliga a reservar una zona libre en las mangas para las insignias de la competición y contempla, además, la presencia del número en la parte delantera del uniforme, elementos que no encajaban con la reedición tal y como estaba planteada.
La solución llegó deprisa y desde el mismo armario. El DFB decidió que Alemania estrenara en Ámsterdam la camiseta negra y dorada que Adidas había preparado para cerrar su relación con la selección y cuya presentación estaba inicialmente prevista para el 3 de noviembre. Así, lo que iba a ser una despedida programada para más adelante se convirtió, casi por accidente, en el primer uniforme de la era Klopp.
Quizá ahí esté la razón por la que las equipaciones de fútbol han adquirido una vida propia. Ya no terminan cuando acaba el partido. Se guardan, se coleccionan, vuelven a las calles y aparecen años después en campañas de moda o en las espaldas de aficionados que ni siquiera habían nacido cuando fueron utilizadas por primera vez.
Adidas ha entendido bien ese movimiento. El fútbol contemporáneo convive con una obsesión creciente por recuperar códigos de los ochenta, los noventa y los primeros años del siglo XXI. Será extraño ver a la Mannschaft sin Adidas. No porque una selección pertenezca a una marca, sino porque algunas imágenes terminan fusionándose con las personas que las protagonizaron. Beckenbauer, Matthäus, Klinsmann, Ballack, Lahm, Schweinsteiger… distintas generaciones, distintos equipos y una misma firma en el pecho.
El Trefoil y el viejo escudo no están ahí únicamente para que la camiseta parezca antigua. Son una firma. Una manera de recordar que antes de que el fútbol se convirtiera en un escaparate global de marcas, había asociaciones que duraban generaciones. Después de 72 años, la última camiseta de Adidas para Alemania no necesita inventar una nueva identidad. Le basta con recordar la que ayudó a construir.



