La historia de la Fórmula 1 se prepara para reescribir uno de sus capítulos más emblemáticos con tintes generacionales.
Mundiario señaló que desde que en el Gran Premio de Abu Dhabi de 2010 un jovencísimo Sebastian Vettel se alzara con su primera corona mundial al volante del Red Bull con 23 años, 4 meses y 11 días, nadie en el ‘Gran Circo’ había sido capaz de amenazar semejante cota de precocidad.
Ni siquiera figuras de época como Lewis Hamilton —quien reinó en 2008 con 23 años y 9 meses— lograron sostener ese honor frente al piloto de Heppenheim.
Sin embargo, ese registro histórico tiene los días contados ante la irrupción demoledora de Kimi Antonelli.
A bordo de un Mercedes incontestable, el prodigio de Bolonia no se limitará a recortar unos pocos meses al calendario: de certificar el título durante esta misma campaña de 2026, el transalpino pulverizará la marca con apenas 20 años cumplidos.
Rebajar en más de tres temporadas completas la edad del monarca más joven de todos los tiempos representa una anomalía competitiva sin precedentes en el automovilismo moderno.
Vettel está feliz
En unas declaraciones publicadas durante una entrevista que recogió Car and Driver, el tetracampeón alemán bendijo abiertamente el hito: «Estaría muy feliz por él. Ha tenido un año increíble. Está esa vieja frase de que los récords están para romperse. Todavía tiene muchos años por delante para hacerlo».
